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Lo que los números también gritan: mujeres, cárcel, silencio y violencia en México

En México, ser mujer es, muchas veces, vivir en estado de alerta. Y aunque el dolor no siempre se puede medir, hay cifras que lo evidencian, que lo ponen sobre la mesa con brutal claridad. Estas no son solo estadísticas: son vidas, son historias, son ausencias.


Mujeres privadas de la libertad: un sistema que también encarcela sin justicia

De acuerdo con datos del INEGI y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), actualmente más de 13,000 mujeres están privadas de su libertad en México.

  • El 85% de ellas son madres.

  • El 48% no tienen una sentencia firme.

  • Y una gran parte ha enfrentado el proceso sin representación legal adecuada ni perspectiva de género.

Muchas de estas mujeres no solo están cumpliendo condena. Están pagando también la falta de acceso a justicia, educación, salud y acompañamiento.

Muchas mujeres en este lugar también son víctimas del amor romántico obligadas a participar en actos delictivos. Un alto porcentaje de ellas estaban "en el lugar incorrecto, en el momento equivocado" (Caso Sanjuana).


Violación sexual: el silencio no es casual, es estructural

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública estima que cada día se denuncian en promedio 50 casos de violación. Pero este número apenas raspa la superficie.

  • Según la ENDIREH 2021, el 94% de los casos de violencia sexual no se denuncian.

  • Las razones: miedo, desconfianza en las autoridades, revictimización, culpa, amenazas.

Casi todas hemos guardado silencio alguna vez. Porque nos dijeron que lo provocamos. Porque nadie nos creyó. Porque denunciar puede doler más que callar.


La violencia en casa: la herida invisible de todos los días

En México, 3 de cada 10 hogares viven algún tipo de violencia, ya sea física, emocional, económica o sexual (INEGI, 2022). Y en el 73% de los casos, el agresor es la pareja o un familiar cercano.

Lo más cruel es que muchas de esas casas también son habitadas por niñas y niños, por mujeres que maternan en medio del miedo, por jóvenes que aprenden a sobrevivir antes que a vivir.


¿Y entonces, qué hacemos con todo esto?

Primero: no voltear la cara.

Después: nombrarlo.

Y luego: acompañarnos.

Porque cada cifra es un grito. Y cada grito necesita eco.


Este blog no busca solo informar. Busca encender una conversación, un puente, una chispa. Porque cuando una historia se comparte, deja de ser una carga individual y se vuelve parte de una lucha colectiva.


Que ninguna mujer más vuelva a vivir todo esto sola.

— Sarai Beltrán

 
 
 

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