FIL Guadalajara
- Sarai Beltrán

- 2 may 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 8 may 2025
30 de noviembre, 2024. Entre libros, voces y pasillos infinitos, mi historia encontró su primer respiro compartido.

Dentro del stand Shanti Nilaya, mi casa editorial, se vivió algo más profundo: fue la primera vez que hablé de mi libro rodeada de quienes sostuvieron el alma mientras lo escribía.
Estaban mis seres queridos.
Estaba el equipo editorial que me acompañó en cada palabra, en cada herida abierta, en cada noche de duda. Y ahí, de pie, con el corazón latiendo más fuerte que nunca, supe que ese instante marcaba un antes y un después.

Porque ese día, Nada en mi historia habrá sido en vano dejó de ser solo mío. Se volvió real, tangible, abrazable. Tomó forma entre las manos de quienes han creído en mí desde que solo tenía pedazos por juntar.
Hablar de lo vivido frente a ellos, en medio del ruido de la FIL, fue como gritarle al mundo que aquí estoy. Que todo lo que me rompió también me reconstruyó. Y que esta historia, por fin, encontró su lugar.

Gracias, Shanti Nilaya, por ser refugio y fuerza. Gracias a cada persona que estuvo ahí ese día, con el alma presente. Ese instante fue algo íntimo: fue el momento en que mi historia cambió de rumbo.
— Sarai Beltrán




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